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Un día en la Aldea Digital del Zócalo capitalino

Un día en la Aldea Digital del Zócalo capitalino

Por Alejandro Blanca Carrasco

 

Este martes 21 de julio de 2015 estaba marcado en mi calendario debido a la primera de las dos conferencias a cargo del Ing. Daniel Planas, de Business + Web, empresa dedicada a hacer realidad el sueño de los emprendedores a través de asesoría, consejos, cursos, conferencias y materiales diversos elaborados y supervisados por una serie de especialistas que ayudan a las empresas a cumplir con todos los aspectos necesarios para abrir un negocio fresco, bien dirigido, gestionado y administrado, innovador, disruptivo, creativo, duradero y productivo.

Un evento como este es, por naturaleza, multitudinario. Sin embargo, en este caso prevalece un espíritu emprendedor inconfundible. Incluso en niños. Veinte mil metros cuadrados de actividades, conferencias, talleres, eventos de entretenimiento, computadoras y cómodos sillones para descansar, 27 aulas perfectamente adaptadas para la capacitación y muchas cosas más que hacer en los 17 días que dura tan especial acontecimiento.

El ambiente se siente aún antes de acceder a la plancha del zócalo: en el metro la gran cantidad de personas y el ruido anunciaban que algo pasaba en el exterior. Efectivamente, la Aldea Digital es un eterno murmullo –una combinación entre acordes electrónicos, sintetizadores, ritmos programados, voces chillonas y melodías pegajosas- que te mete en mood con rapidez; el suelo retumba en pequeños temblores que te mantienen en movimientos; el calor es sofocante por la falta oxígeno –tanta gente en continuo chacoteo, carpas gigantes que bloqueaban cualquier posibilidad de circulación del aire, olores extraños que de repente mareaban un poco- pero poco importa. A nadie le importa: El entusiasmo, la inspiración, la esperanza también están presentes, flotando por ahí, cruzando cada área de este magno emprendimiento dedicado a detonar una nueva realidad económica para muchos de los asistentes, incluso para la misma sociedad, si se dan las condiciones necesarias para aprovechar las buenas ideas de los emprendedores mexicanos.

Al final del día, también es evidente, y satisfactorio, todos cansados pero contentos, entregados en reflexiones profundas o en animadas pláticas que invariablemente terminan en risas, marca de un día bien aprovechado, un día en la Aldea Digital.